jueves, 28 de enero de 2021

Cuando...


Cuando veinte minutos parecen una eternidad soñada...

Cuando ante tanta modernidad extrañas el sabor de imágenes sencillas y delicadas...

Cuando la vorágine de la vida te alcanza y quieres darle la espalda...

Cuando la vida es demasiado corta para las personas que amas...

Cuando...cuando te das cuenta mirando ese simple café...que somos una mancha minúscula desapareciendo cada día un poco más entre las manos del destino...

Cuando...

Cuando lugares hermosos te dan respiro durante horas...




sábado, 23 de enero de 2021

CUADERNO 4 (Decadencia)

                                                                  Una "Villa" en Buenos Aires


La decadencia a nosotros no nos atrapaba. La veíamos de lejos.
A veces alguien la fotografiaba.
Pero no iba con nosotros.

La decadencia se intuía. Se respiraba.
En el día a día.
En el tú a tú.
En las esquinas.
En los niños invisibles.
En las personas de otro mundo.

Vivíamos de espaldas a la decadencia. Porque nosotros no éramos ellos. 
No éramos el vecino sin trabajo, ni el cartonero, ni el indigente.

Nosotros vivíamos mirando imágenes hermosas; de casas de personas como "nosotros" que tenían muchos likes y muchos kilos de seguidores. 
De fotografías de viajes soñados, de zapatos de tacón que jamás nos pondríamos, de trabajos bonitos con fotos de estudio hechas con celular.

Vivíamos de la vida de las fotografías de los demás.

La decadencia no se nos pegaba, porque en las fotos de los dispositivos no llegaba.
Y si lo hacía...nos conmovían; Un minuto, un segundo...quizás leíamos...o no...porque el arte de leer y de comprender era un viejo truco de cincuenta años atrás. Que ya había perdido su magia.

Pero la decadencia estaba ahí...y se iba instalando. Más rápido de lo que jamás imaginamos. De lo que jamás creímos.

La historia pasada ya no importaba. Fuimos la generación de la vanidad. De la prepotencia.
Nunca creímos en la historia.
Fuimos absorbidos por una tecnología que conspiró desde el principio contra nosotros mismos. Alentó esa decadencia.
De otras miles de maneras.
Y la propagó.
Como un virus.
Como todos esos virus que vinieron tras el primero.

Creo que mientras vivíamos nuestra propia decadencia, ni siquiera ahí nos dimos cuenta.

martes, 15 de septiembre de 2020

El Cuento de la Criada.


" Como nací en 1939 y mi conciencia se formó durante la Segunda Guerra Mundial, sabía que el orden establecido puede desvanecerse de la noche a la mañana. Los cambios pueden ser rápidos como el rayo. No se podía confiar en la frase: "Esto aquí no puede pasar". En determinadas circunstancias, puede pasar cualquier cosa  en cualquier lugar. "

Introducción de la escritora Margaret Atwood del libro El cuento de la Criada


"Hay más de una forma de ser libres, decía Tía Lydia. Puedes gozar de algunas libertades, pero también,  puedes liberarte de ciertas cosas. En los tiempos de la anarquía, se os concedían ciertas libertades. Ahora se os concede vivir libres de según qué cosas. No lo menospreciéis."

" Éramos una sociedad en decadencia, decía Tía Lydia, con demasiadas posibilidades de elección."

"Lo normal, decía Tía Lydia, es aquello a lo que te acostumbras. Tal vez ahora no os parezca normal, pero al cabo de un tiempo os acostumbraréis. Y se convertirá en algo normal."


                                                                ********************

Yo no sé hacer reseñas ni me interesa hacerlas. Siempre he dicho que si algo me gusta lo digo y sino no digo nada. De esta escritora había leído "El Año del Diluvio" y me impactó en su momento. Su manera de ver el futuro de nuestra sociedad es totalmente pesimista pero no exento de realidad pura y dura. Si no eres un optimista incorregible,  que yo sólo lo soy  en mi día a día para sobrevivir, pero no con mi/nuestro futuro. 

Me abstengo de decir lo que pienso para no ser "pájaro de mal agüero" pero la verdad es que muchas de las cosas que siempre he pensado se acercan más rápido de lo normal. 

Y da mucho miedo.

Y como dice la Sra. Atwood en la introducción de este libro "puede pasar cualquier cosa en cualquier lugar"...ya nada nos asegura futuros llanos. 

El libro es sobrecogedor, como lo es la serie. El color rojo lo inunda todo, lo percibes en el libro, como percibes el miedo, la cautela, los ojos que vigilan para denunciarte. El no poder confiar en nadie. Que las horas pasen lentamente. El terror de un mundo militarizado. El terror al dolor. A perder lo poco que puedas poseer. Ya no materialmente hablando sino psicologicamente. La falta total de libertad.

La serie es visualmente impactante. La fotografía es espectacular. Yo vi el primer episodio y no quise volver a mirar más serie...me ahogaba, me deprimía. Luego le pillé el truco. Es un libro y una serie muy duros. Te hacen reflexionar tanto que te queda la cabeza como un bombo. O quizás soy yo la paranoica.

Pero a veces, me da la sensación, que en ningún lugar del mundo se está completamente seguro.

Que todo, todo, como dice Atwood, puede cambiar en un segundo. 

Y eso a mi me preocupa.

viernes, 10 de abril de 2020

Necesitar



A veces no necesitamos que alguien nos arregle, 
a veces  sólo necesitamos que alguien nos quiera 
mientras nos arreglamos a nosotros mismos. 



Julio Cortázar.

martes, 31 de marzo de 2020

Esperanzas




(...) -Cada parte, cada criatura pertenece a los sueños y esperanzas de la humanidad por consiguiente no existen límites para Fantasía.
-¿Y por qué está muriendo entonces?
-Porque los humanos están perdiendo sus esperanzas y olvidando sus sueños, así es como la nada se vuelve más fuerte. 
-¿Qué es la nada?
-Es el vacío que queda, la desolación que destruye este mundo, y mi tarea es ayudar a la nada. Porque el humano sin esperanzas es fácil de controlar y aquel que tenga el control tendrá el poder.


La Historia Interminable

Michael Ende

sábado, 28 de marzo de 2020

1984


Foto: Cronología del Ruido (2012)
Pablo Genovés



Sin embargo, en un sentido físico, la guerra implica a un número reducido de personas muy especializadas, y causa relativamente pocas víctimas. Los combates, allí donde hay, acontecen en vagas fronteras que el común de los mortales apenas sabe donde están, o en torno a las Fortalezas flotantes que vigilan los puntos estratégicos de las rutas marítimas. En los centros de la civilización la guerra supone poco más que una constante escasez de los bienes de consumo y el ocasional estallido de una bomba volante que puede causar una veintena de víctimas. La guerra, de hecho, ha cambiado de carácter. Más exactamente, las razones por las que se lleva a cabo la guerra han cambiado de orden de importancia. Los motivos que estaban ya presentes  hasta cierto punto en las grandes guerras de inicios del siglo XX han pasado a ser dominantes  y se los reconoce y se actúa en consecuencia.




El acto esencial de la guerra es la destrucción, no necesariamente de vidas humanas, sino de los productos del trabajo de la gente. La guerra es un modo de hacer pedazos, lanzar a la estratosfera o hundir en las profundidades del mar materiales que podrían utilizarse para mejorar la vida de las masas y por tanto, a largo plazo, volverlas más inteligentes. 




1984 George Orwell



jueves, 26 de marzo de 2020

Volver a las andadas una y otra vez...





¿Quieres que te cuente lo que la sociología nos enseña acerca de la raza humana?
Te lo sintetizaré.

Muéstrame un hombre o una mujer solo y te mostraré un santo.
Que sean dos y se enamorarán.
Que sean tres e inventarán una deliciosa institución llamada "sociedad".
Que sean cuatro y construirán una pirámide.
Que sean cinco y convertirán a uno en un paria.
Que sean seis y reinventarán el prejuicio.
Que sean siete y en otros tantos años reinventarán la guerra.

Es posible que el hombre haya sido hecho a imagen de Dios, pero la sociedad humana fue hecha a imagen de su antagonista y siempre trata de volver a las andadas.

Apocalipsis

Stephen King