Cuando veinte minutos parecen una eternidad soñada...
Cuando ante tanta modernidad extrañas el sabor de imágenes sencillas y delicadas...
Cuando la vorágine de la vida te alcanza y quieres darle la espalda...
Cuando la vida es demasiado corta para las personas que amas...
Cuando...cuando te das cuenta mirando ese simple café...que somos una mancha minúscula desapareciendo cada día un poco más entre las manos del destino...
Cuando...
Cuando lugares hermosos te dan respiro durante horas...
Lo único que sé es que, un minuto estoy bien y la vida es dulce y no parece faltarme nada y, al siguiente, me disperso, comienzo a desvariar y otra vez me muero por escaparme.
¿Quién dice que, cuando huya, no me parecerá que eso tampoco es suficiente?
Cuesta escribir el aire, describir el arte. Por momentos tengo la ilusión de que el tiempo se hubiera detenido y esta misma mirada abarcara y penetrara los mismos árboles, el mismo lago, los mismos tonos. Una puerta se golpea intermitentemente y sé que son los mismos tonos, el mismo lago y los mismos árboles y las mismas rocas que desafían con su indiferencia. La imperturbabilidad de la naturaleza, la futilidad del hombre. Puedo tirar abajo árboles, minar la roca, cambiar el curso de un río pero otras montañas se eternizan impávidas, otras aguas forman otros lagos: más acá o más allá la naturaleza sigue imponiendo su poder. El hombre sólo ha podido contra otros hombres; siempre violentando el orden natural, nunca lo ha persuadido con suavidad. (...)
Es liberador y excitante saber que somos una ínfima parte de un devenir y que todo sigue sin nosotros, sin ni siquiera nuestra impronta. El silencio del continnuum es igual a la fuerza de lo inmóvil.
Paula Perez Alonso
No sé si casarme o comprarme un perro.
Tusquets.
Paseaba a uno de mis tres perros e iba con la cabeza en otro mundo. "Maduixa" se detuvo a hacerle unas "fiestas" a una señora moviendo su cola e intentando subirle encima a dos patas.
Una señora que tenía ganas de hablar y ser escuchada.
Es igual dónde estés. En esta ciudad gigante o en el pueblecito donde antes vivía. La soledad nos abraza en algún momento por igual a todos. Y las ganas de hablar.
De sentir que lo que dices tiene algo de importancia para alguien más.
Hablamos sobre perros. De los miles que hay abandonados acá.
El acento me delata ahí donde voy.
-Aquí estamos muy atrasados...seguro que en España los animales están mejor...
Le sonrío y le digo que la verdad es que no. Que no están mejor.
Nuestros "parches" son los miles de refugios para no ver "bichos" en las calles.
Me cuenta que tiene nueve perros rescatados. Que desea vivir y seguir adelante por ellos, para que no les falte de nada y para que no vuelvan a la calle.
Seguimos hablando un rato más. Caminamos unos minutos juntas.
-Eres un ser de luz...-me dice. Y me quedo mirándola entre agradecida y asombrada.
Me sonríe y luego me cuenta que debería ir a visitar la iglesia donde va los sábados.
Que esta vida terminará algún día. Que el sistema financiero dejará de existir, que la gente con maldad quedará atrás...que los animales podrán finalmente vivir sin que los dañen. Que sólo sobrevivirán las personas especiales...
Le respondo que algún día voy a visitarlos. Le sonrío de nuevo.
-Recuerda. Eres un ser de luz...debes venir y saber cómo sobrevivir...
Sobrevivir...
y me quedo pensando...
vivir en este mundo o en cualquiera es sobrevivir...
No sé dónde escuché, leí o quizás acabo de inventar esa frase... Pero es cierto.
En un momento determinado parece que hayas retrocedido en el tiempo y estés en otro lado.
En otra época. En otro momento. Que ya viviste. Que ya pasó.
De pronto giré el pasillo y me encontré bajando las escaleras despacio. En esta línea había menos gente. Bajaba y me teletransporté a París. Pero iba sin maletas, sin prisas, sin pensar que el día pasa demasiado rápido para hacer todo lo que debía. Mirar el reloj, controlar la hora, tomar un vuelo de regreso. Dormir poco, trabajar mucho. El mosaico de esa pared me recordó una estación de París.
Qué extraña la vida y todo lo que haces con ella. Debería servirnos para aprender. Para saborear los tiempos, el presente. Para encontrarle la vuelta a todo lo que haces y lo que te pasa.
Por qué de pronto giras un pasillo de metro atestado de gente, giras una calle, entras en una cafetería y la realidad se deforma. Se entrelaza, se combina, se teje, se enreda...con vivencias, lugares, personas...que un día fueron parte de tu vida.
Y mañana será otro lugar, otra esquina, pero volverá a ser pasado tan rápido...
(Paradójico, la línea C de subte de Buenos Aires es conocida por la "línea de los españoles" por una serie de obras que reflejan ciudades de España...que por cierto no vi...deberé volver. Por suerte, en este caso, no debo tomar ningún avión.)
La vida sigue, sigue dando lecciones
Y así aprendí a quererme en ocasiones
Todo se mueve y nada es en vano
Es un cuento lleno de ventajas
porque al final habrá un agujero por donde podrás escapar...
La primera ventaja es que cuando el cuento llega al final, no se acaba sino que se cae por un agujero...
Y el cuento reaparece en mitad del cuento.
Esta es la segunda ventaja.
Y la más grande.
Que desde aquí, se le puede cambiar el rumbo
si tú me dejas
si me das tiempo
-Cuando era pequeña sólo deseaba una cosa. Crecer. Quería que sucediera deprisa. Pero ahora no sé para qué a servido todo esto. Hacerme mayor. El futuro es como una sala de espera. Como una gran estación, con bancos, con corrientes de aire y detrás de los cristales un montón de gente que pasa corriendo. Sin ver. Tienen prisa. Cogen trenes o taxis. Tienen un sitio donde ir alguien con quien encontrarse y yo me quedo sentada esperando. -¿Qué espera? -Que me ocurra algo...
Y es verdad...los animales con su mundo tranquilo, sin pedir nada, siendo como son...
te dejan en el corazón un recuerdo que pocas historias o personas te dejarán...
Quizás soy yo...que veo algo en ellos que la gran mayoría no ve.