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sábado, 6 de enero de 2024

Receta: Vivir


A la larga todo termina.

Las cosas buenas y las malas. Las que te perturban, las que te molestan, las que te entristecen.

Todo tiene principio y final aunque no sepamos verlo. Aunque quede tan infinitamente lejos.

Como ese desayuno en una vereda cualquiera en un día cualquiera.  

Mis desayunos, ese momento del día que amo más que nada. Que agradezco con toda mi alma. Sea en casa o  en cualquier esquina del mundo.

Poder parar. Levantarse a la mañana y saber que tienes café y algo de pan para hacerte unas tostadas. O que puedes bajar a la panadería.

O simplemente salir,  buscar una cafetería y tener la certeza que puedes pagar un desayuno aunque el mundo se caiga a pedazos, se estén matando o haya gente que no pueda comer.

Agradecer que yo. 

Yo, con todos mis gastos, mis cuentas a pagar, mi mes por delante, pueda disfrutar de ese momento.

Parece una farsa. Agradecer eso. Pero agradezco tantas cosas cuando  mi cabeza se empieza a llenar de neblina y parezca que la oscuridad quiera avanzar.

Agradezco que mi pequeño mundo siga como está. Que vaya hacia adelante, que esté lleno de planes. Por muy difícil que se ponga.                     O como yo lo perciba. 


                      El futuro desmenuzado
       Como un desayuno a punto de terminarse. 
             En el fondo feliz de poder tenerlo.

jueves, 25 de abril de 2019

No puedo evitar ser como soy...


Estación Retiro Mitre (Buenos Aires)


Lo único que sé es que, un minuto estoy bien y la vida es dulce y no parece faltarme nada y, al siguiente, me disperso, comienzo a desvariar y otra vez me muero por escaparme.






¿Quién dice que, cuando huya,
no me parecerá que eso tampoco es suficiente?


La chica del Tren
Paula Hawkins

Editorial Planeta

martes, 29 de enero de 2019

Imaginar.




Lo primero que me viene a la mente estando en medio del campo es lo desconectados que estamos con la naturaleza los seres humanos. Al menos yo.

La pena es que nos hemos acostumbrado tanto a las comodidades y a convivir con cero bichos y demás climatologías fuera de nuestras ventanas que cuando pasamos unos días ahí en plena montaña todo nos molesta y todo nos fascina. Los mosquitos y pequeños insectos son lo que peor llevo.
Voy a todas partes con el flis-flis ese anti-todo.
Por otra parte, lo que me alegra de mi misma y mis avances hacía estar más calmada, es que ya no reputeo. Recordaba un viaje que hice con mi primer noviete a Aigüestortes...Dios! me  pasé las excursiones histérica perdida por culpa de los mosquitos, los tábanos y el calor...
Ahora, cada vez que voy a algún lugar intento ir lo máximo de preparada. Será la edad.
Me da lo mismo ir cargada de cosas hasta los topes si sé que no me faltará de nada.

Eso sí, la tranquilidad de estar en medio de la nada no tiene precio...jeje...No escuchar ni un solo auto.
El pueblo más cercano a más de cinco kilómetros.
Ni ruidos grotescos propios de las grandes ciudades.
Sólo los grillos, que cuando son tantos ni molestan. El espectáculo que dan las luciérnagas. El rechinar de los caballos y el mugir lejano de alguna vaca. Me estoy haciendo mayor a zancadas.
Podría pasarme el día sin hacer nada. Nada. Mirando los árboles mecerse, ver como el viento mueve sus hojas. Extraordinario.

Y lo que es un gustazo, ver a mis perros correr sin parar, revolcarse en la hierba, jugar.
Su cara de felicidad casi supera la mía.

Cinco días en medio de la nada, muchas veces sin luz, con humedad, con lluvia, con mosquitos... pero con la sensación de que todo es mejor sin tantas historias como nos hacen creer que necesitamos.(bueno...el flis-flis si...jejejeje)

Quizás sólo es una percepción imaginaria de cinco días de descanso. Igual es eso. 




jueves, 1 de noviembre de 2018

Eres un ser de luz...


Palermo Soho (BsAs)



Paseaba a uno de mis tres perros e iba con la cabeza en otro mundo. "Maduixa" se detuvo a hacerle unas "fiestas" a una señora moviendo su cola e intentando subirle encima a dos patas. 
Una señora que tenía ganas de hablar y ser escuchada.
Es igual dónde estés. En esta ciudad gigante o en el pueblecito donde antes vivía. La soledad nos abraza en algún momento por igual a todos. Y las ganas de hablar. 
De sentir que lo que dices tiene algo de importancia para alguien más.
Hablamos sobre perros. De los miles que hay abandonados acá. 
El acento me delata ahí donde voy. 
-Aquí estamos muy atrasados...seguro que en España los animales están mejor...
Le sonrío y le digo que la verdad es que no. Que no están mejor. 
Nuestros "parches" son los miles de refugios para no ver "bichos" en las calles. 
Me cuenta que tiene nueve perros rescatados. Que desea vivir y seguir adelante por ellos, para que no les falte de nada y para que no vuelvan a la calle.
Seguimos hablando un rato más. Caminamos unos minutos juntas. 
-Eres un ser de luz...-me dice. Y me quedo mirándola entre agradecida y asombrada.
Me sonríe y luego me cuenta que debería ir a visitar la iglesia donde va los sábados.
Que esta vida terminará algún día. Que el sistema financiero dejará de existir, que la gente con maldad quedará atrás...que los animales podrán finalmente vivir sin que los dañen. Que sólo sobrevivirán las personas especiales...
Le respondo que algún día voy a visitarlos. Le sonrío de nuevo.
-Recuerda. Eres un ser de luz...debes venir y saber cómo sobrevivir...

Sobrevivir...
y me quedo pensando...
vivir en este mundo o en cualquiera es sobrevivir...






viernes, 31 de agosto de 2018

...la realidad es multiforme y la memoria una farsante...Lucía Etxebarría.



Subte Línea C. Buenos Aires.



"Todos los lugares son el mismo lugar"...

No sé dónde escuché, leí o quizás acabo de inventar esa frase... Pero es cierto. 
En un momento determinado parece que hayas retrocedido en el tiempo y estés en otro lado. 
En otra época. En otro momento. Que ya viviste. Que ya pasó. 

De pronto giré el pasillo y me encontré bajando las escaleras despacio. En esta línea había menos gente. Bajaba y me teletransporté a París. Pero iba sin maletas, sin prisas, sin pensar que el día pasa demasiado rápido para hacer todo lo que debía. Mirar el reloj, controlar la hora, tomar un vuelo de regreso. Dormir poco, trabajar mucho. El mosaico de esa pared me recordó una estación de París. 
Qué extraña la vida y todo lo que haces con ella. Debería servirnos para aprender. Para saborear los tiempos, el presente. Para encontrarle la vuelta a todo lo que haces y lo que te pasa. 

Por qué de pronto  giras un pasillo de metro atestado de gente, giras una calle, entras en una cafetería y la realidad se deforma. Se entrelaza, se combina, se teje, se enreda...con vivencias, lugares, personas...que un día fueron parte de tu vida. 
Y mañana será otro lugar, otra esquina, pero volverá a ser pasado tan rápido... 


(Paradójico, la línea C de subte de Buenos Aires es conocida por la "línea de los españoles" por una serie de obras que reflejan ciudades de España...que por cierto no vi...deberé volver. Por suerte, en este caso, no debo tomar ningún avión.)





La vida sigue, sigue dando lecciones
Y así aprendí a quererme en ocasiones
Todo se mueve y nada es en vano




martes, 8 de mayo de 2018

Y lloverá como ha llovido siempre...





-¿Qué más debo aprender?
-Que aunque te vaya mal no eres más que nadie. El mundo no se para por tu dolor, pierdes lo que más quieres pero todo sigue. El domingo habrá fútbol y los telediarios seguirán hablando de guerras.
Alguien dará su primer beso y lloverá. Lloverá como ha llovido siempre, todo sigue adelante.
Y tú también debes hacerlo.

Irene y Julián.
El Ministerio del Tiempo. (Serie Española)

lunes, 29 de agosto de 2016

Equilibrio












(...) ya que la realidad es multiforme y la memoria una farsante  que interpreta el pasado según le da la gana, lo cual quiere decir que aunque una albergue la firme intención de contar cosas tal y como fueron, siempre acabará contándolas tal y como las recuerda, que no es lo mismo. 


Un milagro en equilibrio. Lucía Etxebarria.


jueves, 9 de junio de 2016

Rebelión



Se amontonaron lentamente durante años, sin esperanzas por sobrevivir. 
Buscaban más espacio, más sol y más lluvia. Buscaban un lugar en medio del caos. 
Las más fuertes se hicieron con los túneles que las llevaron a la superficie y allí desgarraron la tierra que las oprimía, lucharon por el espacio negado y poco a poco consiguieron crecer. Abarcaron terreno, se aliaron con otras especies y en medio de la ciudad deshumanizada se alzaron orgullosas.
Saben que es cuestión de tiempo vencerlos.